Compromiso de FGC TURISME con la sostenibilidad
Nuestro compromiso con la sostenibilidad: cuidar y regenerar la montaña
En FGC TURISME no queremos ser solo visitantes de la montaña. Queremos formar parte de su futuro. Por eso nace el Proyecto Ecovall, una iniciativa para transformar la Vall de Núria en un referente de turismo regenerativo.
Esto significa ir un paso más allá de “hacer menos daño”. Nuestro objetivo es que la actividad turística deje un impacto positivo: energía más limpia, ecosistemas más sanos y un territorio más fuerte y resiliente frente al cambio climático.
Este modelo se apoya en cuatro grandes pilares:
- Autosuficiencia energética: dejar atrás el gasoil y producir energía limpia a partir de los propios recursos de la montaña.
- Máxima eficiencia: rehabilitar los edificios para que consuman la mínima energía posible.
- Regeneración de la naturaleza: No solo protegemos el entorno, sino que ayudamos a recuperar hábitats degradados.
- Movilidad limpia y responsable: reducir el uso del vehículo privado y apostar por sistemas de transporte más sostenibles
Ecovall demuestra que la viabilidad económica, el valor social del territorio y la salud del planeta pueden y deben avanzar juntos.
El problema medioambiental: la montaña en la cuerda floja
El turismo de montaña, especialmente en estaciones de esquí y destinos muy concurridos, puede generar un fuerte impacto ambiental si no se gestiona de forma responsable. El modelo tradicional consume muchos recursos y depende en gran medida de combustibles fósiles, como el gasoil o el gas, para producir nieve artificial, calentar edificios y facilitar la movilidad. Todo esto provoca emisiones de CO₂ que contribuyen al cambio climático.
Además, este consumo de energía se concentra sobre todo en invierno, cuando llegan muchos visitantes al mismo tiempo. Esta masificación estacional satura carreteras, servicios e infraestructuras, y supone una gran presión sobre el territorio. También se consumen grandes cantidades de agua y se deterioran los suelos y los paisajes naturales.

Aparcamiento saturado en temporada alta en una estación de esquí de los Pirineos.
La movilidad es otro factor clave. El acceso en coche privado y el transporte por carretera hasta zonas de difícil acceso generan contaminación, emisiones y fragmentan el paisaje natural. La suma de infraestructuras, urbanización y grandes flujos de visitantes afecta a los ecosistemas de alta montaña, que son muy frágiles y tardan mucho tiempo en recuperarse. Esto provoca pérdida de biodiversidad, erosión del terreno, alteraciones en la flora y fauna y contaminación de suelos y aguas.
Todo ello crea un círculo vicioso: las actividades turísticas dependen de la nieve, del clima y de paisajes bien conservados, pero al mismo tiempo contribuyen al calentamiento global que pone en riesgo esas condiciones. Por eso, cada vez es más urgente avanzar hacia un nuevo modelo de turismo de montaña, que funcione durante todo el año, use energía limpia, reduzca su impacto y ayude a regenerar los ecosistemas de los que depende.
Para evitar estos impactos, la montaña necesita un cambio profundo en su gestión.
Proyecto Ecovall: nuestra solución para generar un modelo circular y de cuatro estaciones
Para evitar el impacto ambiental y transformar la vulnerabilidad en resiliencia, el Proyecto Ecovall despliega en la Vall de Núria una solución integrada de cinco ejes, que ataca las causas profundas de la problemática del turismo de montaña.
1. La revolución energética: Gasoil ZERO
El corazón del proyecto es una central geotérmica situada a 2.000 metros de altitud, una de las más altas e innovadoras. Su objetivo es claro: eliminar al 100 % el uso de gasoil u otros combustibles fósiles para la climatización de los edificios.
Este sistema se alimenta de forma inteligente:
- Está conectado a una minicentral hidroeléctrica del propio valle, que produce actualmente alrededor del 75 % de la electricidad necesaria.
- En el futuro se combinará con energía solar.
El resultado es la obtención de energía renovable producida y consumida en el mismo lugar. Este sistema Gasoil ZERO no solo elimina emisiones, sino que aspira a un coste operativo energético prácticamente nulo, creando un ciclo energético limpio, local y circular.
2. La “piel” inteligente de los edificios
De poco sirve producir energía limpia si esta se pierde por paredes mal aisladas. Por eso, los edificios de la Vall de Núria se están rehabilitando con sistemas de aislamiento térmico de alta eficiencia (SATE), que permiten retener una temperatura óptima con el mínimo consumo de energía.
Además, sensores y sistemas de monitorización permiten controlar el consumo en tiempo real y optimizarlo al máximo, reduciendo el gasto energético desde el origen.
3. Movilidad limpia y responsable: objetivo menos coches
La movilidad es clave en un entorno natural tan frágil como la alta montaña. En la Vall de Núria, el acceso está controlado a través del tren cremallera, el único medio de transporte para llegar al valle, lo que evita la entrada masiva de vehículos privados.
Este sistema permite regular el número de visitantes, reducir emisiones de CO₂ y prevenir la masificación, protegiendo tanto el paisaje como la biodiversidad. Además, dentro del valle se apuesta por la movilidad eléctrica para los servicios internos, minimizando el ruido y la contaminación.
Moverse de forma más limpia no solo reduce el impacto ambiental, sino que también mejora la experiencia de visita y garantiza la conservación del entorno a largo plazo.
4. La naturaleza, socia y beneficiaria
Con el Projecte Neret, Ecovall da un paso clave: pasar de limitar impactos a regenerar activamente la biodiversidad.
En la Vall de Núria se llevan a cabo acciones para restaurar zonas degradadas, mejorar hábitats y fortalecer los ecosistemas de alta montaña, haciéndolos más resilientes frente al cambio climático. La naturaleza deja de ser solo el escenario y se convierte en una aliada del proyecto.

5. Desestacionalizar: la montaña es para todo el año
Para romper con la masificación del invierno, la Vall de Núria apuesta por un modelo de cuatro estaciones: senderismo, actividades culturales, observación de estrellas, deportes de naturaleza o propuestas familiares durante todo el año.
Repartir los visitantes reduce la presión ambiental, genera empleo más estable y demuestra que el valor de la montaña va mucho más allá de la nieve.
La montaña del futuro empieza hoy
El Projecte Ecovall no es solo un conjunto de obras. Es una transición de modelo: pasar de un sistema que importa energía sucia y genera impactos, a un ecosistema turístico circular que produce su propia energía limpia, la usa de forma eficiente y contribuye a regenerar la naturaleza.
La Vall de Núria es un laboratorio vivo que demuestra que otro turismo de montaña es posible, necesario y ya está en marcha.
Un modelo que no solo se adapta al futuro, sino que ayuda a construirlo.
Objetivos para el desarrollo sostenible

ODS 7 – Energía asequible y no contaminante
Promueve el uso de energías renovables y eficientes para eliminar la dependencia de combustibles fósiles.

ODS 9 – Industria, innovación e infraestructura
Fomenta la innovación tecnológica y el desarrollo de infraestructuras sostenibles adaptadas a entornos complejos como la alta montaña.

ODS 12 – Producción y consumo responsables
Promueve un uso más eficiente de los recursos naturales y energéticos en la actividad turística.

ODS 13 – Acción por el clima
Contribuye a la reducción de emisiones de CO₂ y a la adaptación al cambio climático mediante un modelo turístico más resiliente.

ODS 15 – Vida de ecosistemas terrestres
Protege y regenera los ecosistemas de alta montaña, conservando la biodiversidad y los hábitats naturales.


