Abrir el grifo y disponer de agua potable es algo que hacemos cada día sin pensar demasiado en todo lo que hay detrás. Pero ¿te has preguntado alguna vez cuánta energía se necesita para que el agua llegue hasta nuestros hogares? Captarla, tratarla, almacenarla y distribuirla requiere infraestructuras y sistemas tecnológicos que consumen numerosos recursos y electricidad. Por eso, garantizar el suministro de agua reduciendo el consumo energético y las emisiones contaminantes se ha convertido en uno de los grandes retos de la sostenibilidad.
En un contexto de transición energética y cambio climático, aprovechar las energías renovables para hacer funcionar las infraestructuras hidráulicas es una de las soluciones que permiten avanzar hacia una gestión más eficiente de los recursos. El Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT) ha dado un paso importante en esta dirección con la puesta en funcionamiento del primer depósito regulador energéticamente autónomo de su red, situado en Cunit, en la comarca del Baix Penedès. ¿Cómo consigue esta instalación funcionar con energía solar? ¿Y qué beneficios aporta a la gestión del agua? ¡Descubrámoslo!
El compromiso del CAT con la sostenibilidad: la eficiencia como punto de partida
El Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT) es una entidad responsable del abastecimiento de agua potable a los municipios e industrias consorciados de la provincia de Tarragona. Su actividad requiere una extensa red de infraestructuras que deben funcionar con garantías para asegurar la calidad y la disponibilidad del agua.
Consciente de que el agua es un recurso limitado y de que su gestión tiene un impacto ambiental, económico y social, el CAT integra la sostenibilidad y la eficiencia en su actividad. Para ello, apuesta por optimizar el funcionamiento de su red hidráulica, incorporar energías renovables, reducir las emisiones de CO₂ y promover un uso responsable de los recursos naturales.
Entre sus iniciativas destaca un sistema inteligente de gestión de la red que permite optimizar el funcionamiento hidráulico y los costes de la electricidad, con un ahorro de hasta el 15 % anual en los costes energéticos. Además, el Consorci está electrificando progresivamente su flota de vehículos y dispone de parques fotovoltaicos para autoconsumo. El nuevo depósito de Cunit representa un paso más en este compromiso con la transición energética y la descarbonización.
El reto: ¿cómo garantizar el agua potable consumiendo menos energía?
Para que el agua llegue a los municipios y las industrias, no basta con disponer de agua de calidad. También es necesario contar con una red capaz de transportarla, regular su distribución y mantener reservas suficientes para responder a las necesidades de cada momento.
Estas infraestructuras necesitan energía para alimentar sus equipos y sistemas de control. Por tanto, reducir su dependencia energética, mejorar su eficiencia y controlar la calidad del agua constituyen una oportunidad para avanzar hacia un modelo de abastecimiento más sostenible.

En el laboratorio de control de calidad, se analizan diariamente más de 275 parámetros. Un trabajo riguroso para garantizar que el agua cumpla todos los estándares sanitarios.
A este desafío se suma la necesidad de reforzar la seguridad del suministro ante posibles incidencias en la red y periodos de máxima demanda, especialmente en las zonas costeras durante el verano.
La pregunta es clara: ¿podemos diseñar infraestructuras hidráulicas que, además de garantizar el abastecimiento de agua, produzcan la energía que necesitan para funcionar?
El CAT ha demostrado que es posible con una solución que combina almacenamiento de agua potable y generación de electricidad mediante energía solar fotovoltaica.
La solución del CAT: el primer depósito energéticamente autónomo de su red
En junio de 2026, el CAT inauguró el depósito regulador de Cunit, una infraestructura que incorpora un sistema fotovoltaico capaz de generar toda la energía necesaria para su funcionamiento y el de su estación de electrocloración.
El proyecto cuenta con 346 paneles solares instalados en la cubierta del edificio, con una potencia máxima de generación de 200 kWp. Gracias a esta instalación, el depósito puede funcionar sin aportación energética externa.

El depósito regulador de Cunit norte puede almacenar 25.000 m³ de agua potable.
Pero ¿qué hace especial esta solución? La clave está en aprovechar una superficie ya construida para producir electricidad renovable. En lugar de ocupar nuevos terrenos para instalar los paneles, el CAT utiliza la cubierta del propio depósito, integrando la generación energética en una infraestructura que ya cumple una función esencial para el abastecimiento de agua.
La instalación fotovoltaica ha supuesto una inversión de 253.000 euros, con una aportación de 120.000 euros procedente del programa de ayudas Renovables Innovadoras, financiado por la Unión Europea a través de NextGenerationEU.
El depósito forma parte de una inversión total de aproximadamente 5,63 millones de euros, cofinanciada al 50 % por la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) y el CAT.
¿Cómo funciona un depósito de agua alimentado por energía solar?
Para entender esta innovación, debemos fijarnos en cómo se relacionan la energía, la tecnología y la gestión del agua.
1. Los paneles solares transforman la luz en electricidad. Las células fotovoltaicas convierten la radiación solar en energía eléctrica mediante el efecto fotovoltaico. Los 346 paneles instalados en Cunit permiten generar una potencia máxima de 200 kWp.
2. La electricidad alimenta los equipos del depósito. La energía producida se destina a cubrir las necesidades de funcionamiento de la instalación y de los equipos asociados a la electrocloración.
3. El agua se somete a procesos de desinfección. La estación de electrocloración forma parte del sistema que permite garantizar la calidad sanitaria del agua. Este proceso requiere energía eléctrica para su funcionamiento.
4. El depósito almacena agua potable para regular el suministro. La instalación dispone de una capacidad de 25.000 metros cúbicos, equivalente aproximadamente al volumen de diez piscinas olímpicas. Esta reserva contribuye a equilibrar el abastecimiento y a responder ante variaciones de la demanda o posibles incidencias en la red.

Funcionamiento del depósito de agua alimentado por energía solar.
De este modo, el proyecto integra dos funciones esenciales: garantizar una reserva estratégica de agua potable y cubrir con energía solar las necesidades energéticas del propio depósito.
Una reserva de agua para afrontar los retos del abastecimiento
La innovación energética no es el único aspecto destacable del depósito de Cunit. Su capacidad de almacenamiento también contribuye a reforzar la seguridad del suministro en el litoral del Tarragonès y el Baix Penedès.
Los depósitos reguladores permiten disponer de reservas de agua, equilibrar los caudales y mejorar la respuesta de la red ante situaciones excepcionales. En el caso de Cunit, la nueva infraestructura refuerza las garantías de abastecimiento en periodos de máxima demanda y ante posibles incidencias.
Según el CAT, el depósito permite disponer de reservas suficientes para garantizar el servicio en la zona durante al menos una jornada completa.
Esta función es especialmente importante en un contexto en el que la gestión del agua debe anticiparse a escenarios de mayor presión sobre los recursos hídricos. La planificación de las infraestructuras, la eficiencia energética y la disponibilidad de reservas son elementos complementarios para construir un sistema de abastecimiento más robusto.
El futuro: extender la energía renovable a otras infraestructuras hidráulicas
El depósito de Cunit es un ejemplo de cómo aplicar soluciones de generación renovable a instalaciones que necesitan energía para funcionar. Su puesta en marcha se enmarca en una estrategia más amplia del CAT para avanzar hacia la descarbonización de su sistema de captación, potabilización y distribución de agua.
El Consorci ya dispone de dos parques fotovoltaicos de autoconsumo en Constantí y l’Ampolla, que en 2025 permitieron cubrir aproximadamente el 9 % de su consumo energético. Además, trabaja para ampliar progresivamente la contribución de la energía solar a sus necesidades globales.
El modelo de Cunit abre la puerta a estudiar nuevas aplicaciones en otras infraestructuras de la red, siempre que las condiciones técnicas y energéticas lo permitan. Aprovechar cubiertas, optimizar los consumos y adaptar los sistemas de gestión son medidas que pueden contribuir a reducir la dependencia energética de las instalaciones hidráulicas.
La gran lección de este proyecto es que la transición energética también puede transformar infraestructuras esenciales que utilizamos indirectamente cada día. Innovar en la gestión del agua significa no solo garantizar que llegue a nuestros hogares, sino también buscar formas de hacerlo con un menor impacto ambiental.
Objetivos para el desarrollo sostenible

ODS 6 – Agua limpia y saneamiento
El depósito contribuye a garantizar el abastecimiento de agua potable.

ODS 7 – Energía asequible y no contaminante
La instalación fotovoltaica permite generar energía renovable para cubrir las necesidades del depósito y de los equipos asociados.

ODS 9 – Industria, innovación e infraestructura
El proyecto incorpora innovación tecnológica en una infraestructura esencial.

ODS 13 – Acción por el clima
El autoconsumo de energía solar reduce la dependencia de electricidad de origen fósil.



