La evolución de los productos para la higiene íntima es indudable: desde paños de algodón, compresas o tampones, entre otros, que han ayudado a mejorar la comodidad de las mujeres. Pero este gran avance ha tenido una repercusión negativa para el medio ambiente.
Una de las principales misiones de Intimina, compañía sueca que ofrece la primera y única gama dedicada a cuidar los aspectos de la salud íntima de las mujeres, es concienciar sobre la cantidad de residuos menstruales que se generan cada año en nuestro planeta con el objetivo de que se puedan reducir estos desechos.
En todo el mundo, cerca de unos 100 mil tampones y compresas son desperdiciados cada año. Una cantidad demasiado elevada que, sumado a que muchos de los materiales con los que están fabricados estos productos de higiene íntima son plásticos, afectan negativamente al medio ambiente y al planeta y tardan muchos años en descomponerse:
Si trasladamos estas cifras y comparamos con el daño medioambiental que podrían ocasionar en alguna causa concreta, se estima que estos desechos afectarán a entre 10.422 y 22.800 tortugas, pues la mayor parte de estos productos acaban en mares y océanos, lo que supone una alteración del hábitat de los animales acuáticos.
Cerca de 3 de cada 10 mujeres españolas se plantean utilizar las copas menstruales para reducir los desperdicios de productos de higiene íntima, sobre todo en el grupo de edad comprendido entre los 26 y 35 años. El motivo, que la mayoría de los tampones están elaborados con una combinación de algodón y rayón (un material sintético de la pulpa de madera), y de determinados plásticos y aditivos con químicos y pesticidas. Además, pueden generar efectos nocivos en el planeta al ser desechados sin control.
A diferencia de estos productos, las copas menstruales como Lily Cup, Lily Cup Compact y Lily Cup ONE (primera copa diseñada para adolescentes) de Intimina cuentan con numerosos beneficios: